La otra de las salidas la hicimos a La Cumbrecita, un pueblito a casi 1500 metros de altura en un vallecito precioso en medio de las sierras de Córdoba. Ahí si que caminamos un montonazo. Nos hicimos todas las excursiones largas que salen en el mapita que te dan en el punto de información del pueblo. Nos quedamos dos noches con la mala suerte de que la primera nos cayó un tormentón del carajo y no nos mojamos… nos empapamos!!! Se filtraba todo en la caseta (léase carpa en argentino) y acabamos durmiendo con los ponchos impermeables puestos. En fin que La Cumbrecita es precioso, tiene montón de cascadas y sitios geniales para bañarse en el río, que no veas como sienta darte un baño a las 9 de la noche después de estar todo el día caminando. Además tiene unas vistas espectaculares. Para los que conozcan, caminando una horita (eso sí con una pendiente de unos 45º) se puede ver desde el dique Los Molinos hasta El Embalse de Río Tercera. Al tercer día decidimos irnos a Intiyaco, a media hora en colectivo, para quedarnos en el camping esa noche, algo que descartamos cuando llegamos al camping y nos cobraban el doble que en La Cumbrecita, así que pasamos el día en el río y por la tarde nos fuimos rumbo a Villa General Belgrano, para ir de ahí a Córdoba. Viendo los precios altísimos del transporte público, decidimos hacer dedo hasta Villa Belgrano. Al ser una zona bastante turística, nos levantaron enseguida. Primero una pareja de unos 50 años con un jeep impresionante, unas bicicletas increíbles y una canoa en la vaca del coche. Venían nada más y nada menos que de Tierra del Fuego, chiquito choleo!!! Nos dejaron a medio camino y luego nos agarró otra pareja que también venía del sur de Argentina, contando que hacía dos inviernos había habido 25º bajo cero en Río Gallegos, donde vivían. Así que contentos y felices después de haber compartido un rato con gente muy interesante y ahorrándonos un montón de guita, nos volvimos a Córdoba.
(La foto de arriba es una panorámica de La Cumbrecita)
Remojándonos las pezuñas después de un día de pateo
Un refrescante chapuzón en La Olla de La Cumbrecita
Rompiéndo una piedra en los alrededores de La Cumbrecita










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